Los primeros años de vida de un niño son fundamentales en su evolución. La Disfluencia no se encuentra ajena a este período.

Actualmente se sabe que en estos primeros años la disfluencia puede aparecer a veces esporádicamente y otras, con mayor constancia o frecuencia, fluctuando su severidad.

Existen evidencias científicas que demuestran que si la Disfluencia es abordada desde su inicio puede modificarse, reducirse o hasta desaparecer.

La Disfluencia no debe ESPERAR para ser tratada, puede no ser pasajera ni deberse a un periodo emocional como se creía. Cuanto mayor es el tiempo de evolución desde su inicio, mayores son las probabilidades de que se convierta en una dificultad persistente.

NO existen recetas ni un diagnóstico común a todos los disfluentes, cada caso es único.

La persona que tartamudea merece el apoyo de todas las personas que comparten su día a día. Los padres juegan un papel fundamental y cuantos más conocimientos posean sobre la Disfluencia sumado a un pronto abordaje, mayor es la posibilidad de lograr gradualmente un ambiente comunicativo favorable para su hijo.

Para lograr una dinámica familiar que contribuya a la fluidez, se deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

• Al hablar, intente sostener la mirada hacia la persona disfluente y no manifieste comentarios sobre la forma de hablar. Valorar el contenido de su mensaje es nuestro objetivo.

• Los comentarios y expresiones sobre la calidad del habla no favorecen a la disfluencia. Debemos recordar que es cíclica e involuntaria.

• La mejor forma de ayudarlo es darle tiempo. Tiempo para expresar su mensaje. Tiempo para terminar las emisiones. Interrumpir, completar expresiones o pedirle que se tranquilice no hacen más que aumentar la tensión a la hora de hablar.

• Los adultos somos el modelo comunicativo de los niños. Alcanzar un habla más relajada, sin presiones, con pausas adecuadas y respetando los turnos para hablar lograrán favorecer la atmósfera comunicativa.

Los primeros años en la evolución del niño, son elementales para detectar posibles alteraciones en su habla. Si estamos atentos, podremos evitar que la disfluencia se instale y lograr controlarla.

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